Jueves 30 de octubre de 2014
 Los ejércitos del Espinazo del Diablo
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Las sombras de hombres lánguidos, integrantes de un ejército de trabajadores, que construyen en la Sierra Madre Occidental una autopista y el puente atirantado más alto del mundo, al momento de salir hacia la obra a las 4:00 de la mañana FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Trabajadores de la construcción arriba de un autobús escolar, que todos los días a las cuatro de la mañana sale de El Palmito y los lleva al Puente Baluarte FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Ingenieros de la SCT caminan sobre el Puente Baluarte en dirección a Mazatlán tras un recorrido de supervisión de la obra FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Un soldador se coloca su cuerda de vida, su arnés y su chaleco antes de trabajar suspendido a más de 300 metros de altura sobre el puente atirantado más alto del mundo FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Panorámica del Espinazo del Diablo, en la Sierra Madre Occidental FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Un albañil desliza su dedo índice en el chocador automático a las 5:28 de la mañana para iniciar su jornada laboral en la autopista Durango-Mazatlán FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Amanecer, la jornada de trabajo es de 24 horas con dos turnos de 6 de la mañana a 6 de la tarde y el otro nocturno FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

La ingeniero Vinidka Cruz García, jefe de frente del Puente Baluarte del lado de Durango, revisa el trabajo de algunos soldadores FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Un soldador trabaja colgado de uno de los bordes del Puente Baluarte, donde solda unos rieles FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Pese a que fue inaugurado por el presidente Calderón el pasado 5 de enero, aún se alistan detalles de revestimiento y se ponen rieles de seguridad FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Trabajadores perforan el Túnel El Baluarte, que conectará con el puente atirantado (al fondo) FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Especialistas en explosivos colocan dinamita en uno de los tramos del Túnel El Baluarte, para la construcción de la autopista Durango-Mazatlán FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Vista aérea del Puente Baluarte desde una grúa a casi un kilómetro de altura, al fonde se ve la barranca donde pasa el río del mismo nombre FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Un joven "varillero" en las alturas de un pilar de uno de los puentes del Tramo II de la autopista Durango-Mazatlán FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Un trabajador encargado de colocar concreto en las paredes de los túneles porta sus lentes y mascarilla para cubrirse de los gases tóxicos que se respiran en las profundidades FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Entrañas del Túnel "El Sinaloense", a 500 metros de profundidad en las montañas de la Sierra Madre Occidental y una longitud de 2 mil 660 metros FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Mingo, un comunero de "El Palmito" y el ingeniero Castillo López, de los primeros en llegar a lomo de mula al lugar donde ahora ha sido construido el puente atirantado más alto del mundo FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

"Puenteros" trabajan a una altura de más de 160 metros en la construcción del único pilote que llevará el puente elevado de El Carrizo, en el Tramo II de la autopista Durango-Mazatlán FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

Imagen de la única columna de más de 160 metros del altura que sostendrá al puente El Carrizo, en la Sierra Madre Occidental en la construcción de la autopista Durango-Mazatlán FOTO: Alberto Torres /EL UNIVERSAL

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