Domingo 17 de diciembre de 2017
 En Tlatlaya miramos, pero no hablamos
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En este lugar, en el municipio de Tlatlaya, hasta el padre Nicolás, de la parroquia de San Pedro Apóstol, se escabulle para no hablar FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

A 12 meses del enfrentamiento entre militares y un grupo armado que dejó un saldo de 22 muertos, pocos son los pobladores que no evaden las preguntas sobre el ambiente en la zona FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

El miedo a los integrantes del crimen organizado se impone, y las personas esperan que el Ejército mantenga su presencia FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

Aquí parece que los habitantes acordaron callar. "Sólo miramos pero no hablamos, y a veces ni siquiera miramos a nadie" FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

Es como si ellos nos estuvieran observando todo el tiempo... pasan en sus camionetas, en sus motos, y reconocen cuando alguien no es de la región FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

"Los halcones reportan y avisan si nos ven hablando con alguien foráneo. Ustedes al rato se van a México, pero si nos ven hablando con ustedes, al día siguiente amanecemos muertos", dice una mujer que trabaja en el Hospital San Pedro Limón FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

La bodega donde ocurrieron los hechos está abierta, a la vera del camino sin cintas amarillas que impidan el paso FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

Hay varios números pintados que señalan los balazos que quedaron en las paredes del lugar FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

Son 38 los impactos de bala que están marcados con un plumón negro en las paredes. En medio de la bodega quedan los restos y las cenizas negras de lo que aparentemente fue una gran fogata FOTO: Ramón Romero /EL UNIVERSAL

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