Martes 24 de septiembre de 2019
 Los sueños que murieron en San Fernando
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Un autobús con 73 migrantes indocumentados, 59 hombres y 14 mujeres procedentes de Honduras, Guatemala, El Salvador, Brasil y Ecuador, es interceptado en el municipio de San Fernando, Tamaulipas por sicarios de Los Zetas, quienes los mataron uno a uno FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

Un sobreviviente de origen ecuatoriano, de nombre Luis Freddy, llega hasta un puesto de control de la Armada de México, a 22 kilómetros de distancia del rancho donde fue la masacre, y denuncia los hechos FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

La familia Baraona fue víctima de aquel 22 de agosto, cuando el señor Cantalicio fue asesinado. Éste es el único recuerdo que queda de él FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

Así los sueños que murieron en San Fernando, asesinados por Los Zetas una tarde de agosto, tienen la forma de una deuda económica sin saldar FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

Belkis Zelaya, esposa de Carlos Alberto Valle Lazo, víctima de la masacre en San Fernando, no ha terminado de pagar la deuda del viaje de Carlos. Le faltan como 800 de los poco más de 2 mil dólares que le cobró el "coyote" FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

Los que se quedan en San Fernando sobreviven, sin apoyo, su pesadilla de sangre, como lo intentan los familiares de Alejandro Mejía FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

María Basilio ha dejado por un momento el montón de plátanos verdes y negros que apila en las cubetas de plástico. "Ella es la que peor lo ha pasado. Está muy cambiada. Muy triste. ¿Cómo si no, si Carlos era su único varón", se refiere a la mamá de Carlos Mejía. FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

María era hermana de Junior Basilio Espinoza y tía de Carlos Alejandro Mejía Espinoza, dos morenos alegres, vivaces, jóvenes de raza garífuna como ella, que habitaron las arenas de la costa de Triunfo de la Cruz; ambos muertos FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

Para pagar a los polleros el "adelanto", de entre 2 mil y 3 mil dólares para la salida de Honduras, piden prestado en casas de empeño, en bancos, pero sobre todo con prestamistas privados conectados con los mismos traficantes, así lo han hecho tantas familias afectadas FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

A otros les fue aún peor. Mala suerte que, además del duelo, hayan debido seguir pagando por la mentira de un viaje que ya no existía FOTO: Jorge Serratos/ EL UNIVERSAL

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