Domingo 25 de octubre de 2020
 La pesadilla por la "oija del diablo"
El Universal online-Top,Left - Fotogalería

El infierno del mixe Ernesto Cayetano Aguilar comenzó el 29 de enero de 2011. Durante un retén carretero en Jaltipán, Veracruz, el novedoso detector molecular lo señaló como sospechoso de traficar con drogas. FOTO: Luis Cortés

El detector molecular GT200, como el que se aprecia en el círculo de la imagen, no constituye una evidencia científica válida para ser considerada como prueba de descargo en un proceso penal; así lo determinó la juez que analizó el caso de Cayetano. FOTO: Archivo

Lo raro es que Cayetano viajaba cuatro filas adelante del hallazgo. A los soldados les tomó 40 minutos desmontar con desarmadores el respaldo del asiento donde permanecía escondido un kilo de mariguana. FOTO: Luis Cortés

¿Cómo es que me señala ese aparato? ¿Yo ni fumo y menos soy adicto a la droga!, les dijo el cristiano devoto que viajaba rumbo a Coatzacoalcos para visitar a su hijo. Reencuentro que no se concretó. FOTO: Luis Cortés

Al entrar a su casa, su madre, una diminuta anciana le brindó los brazos. ¡Gracias a Dios terminó la pesadilla!, exclamó Cayetano y soltó el llanto. Dios sabe que tú no tienes la culpa, le respondió ella. FOTO: Luis Cortés

La madrugada del 3 de octubre Cayetano tuvo un sueño: un oficial le decía que había quedado en libertad. Sus compañeros de celda se reían cuando lo contó. Ese lunes los custodios lo llamaron y le dieron la noticia de su liberación. FOTO: Luis Cortés

Enviar a un amigo