Jueves 30 de junio de 2022
 1968, a 40 aŮos
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El 1 de octubre de 1968, el Consejo Nacional de Huelga reiteró estar en pie de lucha y sesionó en el auditorio de la Facultad de Ciencias de Ciudad Universitaria, donde convocó a una concentración el día siguiente, en la Plaza de las Tres Culturas FOTO: Archivo /EL UNIVERSAL

Iconos de la rebeldía del momento en el mundo, las imágenes del "Ché" Guevara, Emiliano Zapata y Francisco Villa eran vendidas para sostener con vida al movimiento. El aspecto fue tomado durante un recorrido de fotógrafos de EL UNIVERSAL FOTO: Archivo /EL UNIVERSAL

Aspecto de la reuni√≥n realizada por los estudiantes el 20 de agosto de 1968, a la que hab√≠an convocado a legisladores del Congreso de la Uni√≥n para plantearles de manera directa sus demandas, pero a la que no lleg√≥ ning√ļn legislador FOTO: Archivo /EL UNIVERSAL

La protesta juvenil de hace 40 a√Īos no fue nada m√°s una serie de marchas y plantones, tuvo expresiones culturales en los recintos universitarios que fueron toleradas con buen talante por las autoridades acad√©micas, pero no por el gobierno FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

La gr√°fica popular reivindic√≥ por aquellos d√≠as el uso de espacios p√ļblicos para la expresi√≥n pol√≠tica. De ser anodinos muros de concreto y l√°mina, las paredes pasaron a ser libros que hablaban de democracia y libertad FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

La movilización por avenidas y callejones era criminalizada. Más de tres jóvenes juntos era motivo de reunión policial, con macanas y toletes. La ciudad se paralizó por momentos, pero nunca detuvo su marcha. Las demandas del CGH permearon la vida de los capitalinos FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

'Tomar' el Z√≥calo capitalino, y llenarlo de inconformidad y rabia, no era com√ļn hace 40 a√Īos. Por el contrario, era visto como un desaf√≠o al poder constituido y una afrenta al estatus quo. La plancha del Centro Hist√≥rico fue arrebatada a los m√≠tines y desfiles corporativos del r√©gimen FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

Conforme fue avanzando el movimiento, y a falta de atención de los medios, los estudiantes comenzaron a comunicarse por cada rincón que la ciudad dejara libre para la expresión. Pintas y carteles inauguraron toda una gráfica urbana con motivo del 68 FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

II.- En una imagen que se repite durante el conflicto, el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, subido en una banca, pendiente de lo que la comunidad universitaria reclama al gobierno, siempre en la b√ļsqueda de acuerdos FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

II.- ¬ŅBerl√≠n 1942? No. Z√≥calo de la ciudad de M√©xico en 1968. Soldados de infanter√≠a se despliegan para evitar concentraciones p√ļblicas y actos masivos de 'subversivos' estudiantes. Las √≥rdenes son de aplastar 'el complot extranjero que est√° metiendo ideas ex√≥ticas entre los buenos muchachos mexicanos' FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

II.- Asambleas, deliberaciones y métodos democráticos -aunque un tanto populistas y caóticos- hacen del Comité de Huelga de la UNAM un laboratorio de participación colectiva, como lo proponían para el sistema político mexicano FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

II.- La dignidad universitaria ante la violación a la autonomía fue respaldada desde lo más alto de la rectoría; el choque de concepciones no pudo ser dirimidas por las mentes más ilustres de la intelectualidad nacional. El Rector de la UNAM (c) encabeza la protesta FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

II.- Las plazas y la calles, fueron hasta el final del conflicto, escenario de las protestas, que pedían dar continuidad a la soberanía nacional mediante el perfeccionamiento de nuestra democracia FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

II.- Los estudiantes: Pupitres y policías no se llevan. Por esos aciagos días, la libertad de cátedra sucumbe ante la instrucción gubernamental de no permitir que la inconformidad se propague. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

I.- A partir de este lunes 15 de julio, durante las próximas 12 semanas, presentaremos un testimonio visual del movimiento que sacudió al país. Arriba, Javier Barros Sierra, rector de la UNAM, en un mitin en Ciudad Universitaria, el 2 de agosto de 1968. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

I.- A una respuesta desproporcionada del gobierno hacia las demandas de los estudiantes, que no pedían más allá de democracia y educación, los llamados a la resistencia se multiplicaron entre el estudiantado, que exploraba formas de lucha como los plantones para hacerse escuchar. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

I.- A unos cuantos meses de que el mundo volteara a ver a M√©xico con motivo de las Olimpiadas, primero hubo que 'limpiar' la casa de alborotadores, lo que se hizo con toda la fuerza del Estado, como si las inquietudes de un pu√Īado de 'gre√Īudos' pusiera en peligro la seguridad nacional y nuestra forma de vida. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

I.- 'A golpes, la paz se impone'. Ser joven, universitario y citadino, equivalió a ser delincuente de los peores delitos de rebelión o disolución social, enemigo de la patria, digno de ser subidos como delincuentes a un camión donde eran paseados, vejados y después llevados a fichar. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

I.- La Escuela de San Ildefonso, una calle atrás de la Catedral Metropolitana, recinto de la UNAM hasta la fecha, fue escenario de escaramuzas del conflicto estudiantil del 68, lo que hace que dicho inmueble sea recordado hoy como un símbolo de la dignidad universitaria. FOTO:

I.- Una visión arcaica de la política confundió la protesta juvenil con una amenaza comunista propia de la guerra fría en que se vivía. Contener las ansias democráticas costó primero muchos zafarranchos y, después, muchas muertes que se justificaron como un inevitable llamado al orden. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

I.- Tensión es la palabra que resume lo que pasó entre los meses de julio y octubre de 1968 entre estudiantes y fuerzas del orden, en la ciudad de México. Un problema escolar escaló hasta enfrentar a jóvenes con soldados, generando un clima de virtual guerra durante esos días. FOTO: Archivo / EL UNIVERSAL

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